El hombre Piscis (I)

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El hombre Piscis (I)

Mensaje  Saradia el Vie Ago 28, 2009 11:56 am

No somos, cariño, más que niños mayores,
irritados porque la hora de acostarnos se acerca.

William Shakespeare, aunque era Tauro, dejó este mensaje que viene como anillo al dedo a cualquiera que este pensando en un episodio con un hombre Piscis:

En las cosas humanas hay una marea,
que si se la toma a tiempo conduce a la fortuna;
para quien la deja pasar, el viaje de la vida
se pierde en bajíos y desdichas.

Si estás a punto de perder el equilibrio por un neptuniano, deberías colocar esos versos en el espejo de tu polvera, donde puedas verlos cada vez que te empolvas la nariz. Es posible que de ellos dependa el éxito o fracaso de tu futuro, por no hablar de tu corazón.

Trata de desenmarañar tu rosado estado anímico para asegurarte de que ese muchacho Piscis con quien estás a punto de salir a nadar a la luz de la Luna sabe cuando sube la marea. Si la toma en buen momento, tienes toda la suerte que puede tener una mujer. ¡Adelante, hacia la fama y la fortuna! Pero si por casualidad tu galán Piscis no puede ver la marea porque tiene los ojos llenos de polvo de estrellas, y la deja pasar... bueno, será mejor que te advierta que esos bailes neptunianos pueden desembocar en algunos de los momentos mas angustiosos que te toque vivir.

Un Piscis puede ser todo lo que tú quieres encontrar en un hombre... o todo lo que no quieres encontrar en él. Si hablamos de negocios, la marea es sinónimo de oportunidad; necesita una decisión firme, acción determinada y capacidad para ahogar los viejos sueños empapados que obstruyen el éxito. El problema es que hay hombres Piscis que no reconocerán la marea alta, por más que esté lamiéndoles los pies.

El hombre Piscis no es débil; simplemente, puede demorarse demasiado en una tenue estrellita de plata y perderse el resplandor solar del éxito. No todos ellos son inactivos soñadores, pero mas de los que puedes dispersar arrojando una piedra, si. Sin embargo, hay esperanza; donde hay vida, siempre hay esperanza. Aunque el mundo necesite desesperadamente de su imaginación encantadora, llega un momento en que Piscis tiene que pararse a pensar sobre la forma de ganarse los garbanzos. Una vez que lo hace, le sale bien, porque la intuición neptuniana, unida a su mente despierta, puede orientarle hacia objetivos sensatos que le reporten la fama y el reconocimiento, e incluso la riqueza y la inmortalidad. Y si no es para tanto (ya que no siempre se da en el blanco), por lo menos la respetabilidad y una cómoda seguridad. Esperamos que sea ese el tipo de Pez con el que tú navegas. En esas circunstancias, prácticamente ningún otro signo solar es capaz de frenar su potencial.

Sin embargo, si para los veinticinco años más o menos no ha reconocido la marea en sus negocios, francamente... no pongas muchas esperanzas en su futuro. ¿Te parece injusto? Bueno, digamos entonces a los treinta y cinco, pero ya estás corriendo un riesgo. Cuando he dicho que no pongas muchas esperanzas en su futuro, quería decir contigo, como esposa... con la rutina familiar. Su futuro personal puede ser más o menos satisfactorio. Son muchos los hombres de Piscis que no pueden enterrar sus viejos sueños para descubrir ideas nuevas que les lleven al éxito, pero viven muy satisfechos, ya que lo único que necesitan es ese sueño, por oxidados que tenga los bordes. Agrégale una jarra de vino, una buena hogaza de pan de centeno, y se sentirá tan feliz como la mayoría de nosotros los inadaptados. ¡Ah! Te has dado cuenta de que falta enumerar algo. Es una hogaza de pan de centeno, una jarra de vino y tú... ¿no? Me alegro de que recuerdes los Rubaiyat. Pero, como ves, si me he olvidado de “Tú” ha sido a propósito. Ese artista soñador y sensible que es el Pez puede arreglárselas muy bien con pan y vino... y hasta engordar. Pero con esa dieta no podrá mantener a una mujer, de uno a cinco paquetitos de alegría, y, quien sabe si algunos peces de colores (teniendo en cuenta su signo solar). Vosotros necesitaréis cosas como medias y cosméticos y zapatos y espinacas y dinero para el alquiler y para el apio y la leche y las bombillas de la luz y... bueno, bien sabes tú a que me refiero.

Con ese tipo de Pez no hay más que una forma de salir adelante: que tú tengas herencia. Aunque también hay otra: tener dos trabajos, uno para ti y otro para él, y que tú trabajes en los dos como el demonio mismo.

No, si yo no digo que no vayas a ser feliz en las horas románticas. Romanticismo es, precisamente, lo que jamás le faltará a ningún Piscis que haya nacido en este mundo. Es casi el aire que respira. Lo que pasa es que no sirve para sustituir las espinacas ni los zapatitos del bebé, ni tu salud mental. En su sabiduría, los planetas se ocupan de semejantes complicaciones de la vida dando la mar de oportunidades a este tipo de Pez soñador y mundano, hasta convertirlo en su protegido. Si encuentra quien le patrocine, hombre o mujer (el último caso es mas posible, pero puede ser cualquiera de los dos), puede llegar a convertirse en un gran compositor, un gran pintor, un gran escritor... o por lo menos un gran tipo. Pero, ¿como encontrar quien le patrocine, y menos si es una mujer, teniéndote a ti y a todos los paquetitos de alegría y a los peces de colores y todo lo demás que obstruye la artística simplicidad de su existencia?

Tendrás que admitir que así la cosa no funciona. Mejor que vayas diciéndole adiós desde ahora. Llorarás un poco, y es posible que te duela, y profundamente, incluso. Pero será menos doloroso que estar casada con un sueño andante y parlante, y tener que hacer frente al propietario de la casa sin tener en el bolsillo otra cosa que buenos deseos. Eso si que duele.

Ahora que no nos hemos andado con paños tibios para hablar del Piscis del pan y del vino, podemos ocuparnos del otro, del que ha sabido tomar a tiempo la marea. Es evidente que tiene un atractivo fantástico para cualquier chica; siempre hay la posibilidad de que te resulte un Einstein o un George Washington, que será una maravilla. No podrías pedir mucho mas, aunque me imagino que Einstein debía pasarse los fines de semana un tanto sumergido en sus ecuaciones, y tal vez a George le quedaran pendientes algunos problemas de su despacho, cuando volvía a casa por las noches. Pero no hay que pretender tampoco la perfección. Hasta un Capricornio, tan práctico, o un Aries con su impulso agresivo pueden tener sus pequeños fallos. La cuestión es que un Pez que se esfuerza por remontar la corriente tendrá múltiples oportunidades de poner a sus pies esos dones gemelos de la fortuna y la fama. Y en otros sentidos también, es todo un hombre.

Un hombre Piscis no tiene prejuicios; jamás juzgará a un indio sin haber caminado unos cuantos kilómetros con sus mocasines, ni a un nudista sin haber probado a andar descalzo. E incluso entonces será comprensivo y no exagerará la nota crítica. Piscis escasea en acusaciones frías y abunda en cálida tolerancia. Se esforzará incluso por entender a su suegra, y ¿cuántos son los hombres que lo hacen? El varón de Neptuno posee una rara simpatía de espíritu. Sus amigos confían en él y no se preocupan nunca de que algo pueda escandalizarle; hace falta una bomba de demolición para escandalizar al Pez. Si tú y tu enamorado Piscis estuvierais conmigo en una habitación, y entrara un hombre diciendo que estaba un poco preocupado porque era polígamo y tenia cuatro esposas en cuatro países diferentes, tal vez tú le mirarás con indignación, pensando que merecía ir a la cárcel; yo podría fulminarle con desdén y tratarle de canalla, pero tu amigo Piscis le preguntaría probablemente en que países, y querría saber si estaba enamorado de alguna de ellas. El Pez es curioso, pero totalmente a prueba de escándalos. En su opinión el muchacho necesita primero que le entiendan y se compadezcan de él, y después un abogado competente.

Alguna vez, accidentalmente, puede traicionar un secreto, pero nunca a propósito. En ocasiones, Piscis habla antes de darse cuenta del daño que puede causar con sus palabras; se le hace difícil entender que lo que dice puede tal vez ser interpretado bajo una luz desfavorable por personas mas severas y de actitud menos tolerante. (Por ejemplo, tendría que pensarlo un poco para entender que a la gente como su hermana o tu madre no le preocupen las dificultades domésticas del pobre polígamo.) Sin embargo, si una vez se le pide específicamente que se guarde algo bajo la aleta, el Pez se callará la boca y será de fiar, de modo que puedes confiarle tus secretos más siniestros.

Alguna vez te encontrarás con una victima de la influencia desfavorable de Mercurio, que hable muy rápido, con fluidez y frecuentemente. Pero el neptuniano típico es lento en el hablar, sosegado en el pensar, y trata de no meterse en lo que no le importa, aunque esté continuamente abrumado por los problemas de amigos, parientes y vecinos, que fluyen hacia él atraídos por su don de escuchar. También tu sentirás la tentación de confiarle tus pequeñas preocupaciones: que se te ha roto el secador del pelo, tu padre está con sinusitis y el saldo del banco no te da exacto, pero trata de evitarlo. Si hay algo que un marido o un novio Piscis no necesita, es que lo carguen de más tribulaciones. Ya ha recibido bastantes a lo largo de todo el día. A montones. Cuando está contigo, necesita un alivio. El varón no tiene la intención de abusar del Pez; simplemente, no se dan cuenta de que la naturaleza de Neptuno es tan receptiva que se empapa de todas las vibraciones que hay a su alrededor, buenas o malas, alegres o terribles, oscuras o luminosas. Esa vida de esponja espiritual puede ser psíquicamente agotadora, cualquier místico te lo dirá. (Muchos de ellos son Piscis.) Su sensibilidad significa que percibe vívidamente las emociones de quienes buscan su oído y llegan a su corazón. El varón Piscis suele necesitar largos periodos de descanso. El alma de Neptuno debe estar sola a veces, para que pueda dejarse atravesar por brisas refrescantes que curen las heridas de todos esos problemas vividos a través de otros y la devuelvan a su individualidad serena e impoluta. Por ello, nunca incomodes a un hombre Piscis en sus momentos de silencio, que los necesita como el pan. Si tiene ganas de estar solo o de salir a caminar solo, déjale que vaya. Demasiada soledad de dos puede arruinar la belleza del amor de Piscis, que necesita espacio para crecer sin enmarañarse.
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